En un momento de lucidez jamás repetido, comprendí que visitar un museo en su totalidad era un acto de absurdo masoquismo y que mi cerebro se alzheimizaba allá por el segundo cuarto de hora de recibir un bombardeo de estímulos desordenados en forma de colores primarios, puntos de fuga y ángulos imposibles. Ergo tomé la decisión, apoyada por mi psicólogo, de que solo me dejaré caer por allí cuando una exposición temporal merezca mi interés,… aunque pasar por delante de los “mejores” museos del mundo hace que algunos te señalen con el dedo de sacarse los mocos “- Uix, estos pasaron por Pagís y dicen que no fueron a ver el Lubr!”.
Esta semana, aprovechando un día festivo y de reivindicación nacionalista, fuímos a ver una exposición en el CaixaForum titulada “La escultura en los templos indios. El arte de la devoción” por aquello de que nos atrae sobremanera la India y que aquel viaje de un mes por el sur del subcontinente todavía nos tiene enamorados. Cumplía mis requisitos de temporalidad y azogue del interés.
Pero -aviso que soy un peroadicto- salí con cierto regusto agrio ya que todas las obras expuestas están cedidas por media docena de museos europeos y son producto del expolio al que fué sometido aquel país durante décadas de ocupación. En esto nadie está libre de culpa, siquiera el imperio reinante en la actualidad, eh! pero en nuestra infundida felicidad occidental, cuando disfrutamos de este arte a miles de kilómetros de su sitio de origen lo celebramos sin darnos cuenta de que aquellas esculturas han sido arrancadas de templos, a golpes. Yo he tenido la suerte de ver esos templos con esas mismas esculturas, adorados con la devoción que presumen los comisarios y creedme que vistas en las asépticas salas de colores del Casaramona es indignante. Imaginad el monumento más significativo de vuestra ciudad y ubicadlo descuartizado en un museo de Atomarpolculostán!. Pero como poco vamos a poder hacer desde aquí para que las devuelvan a su sitio de origen, os recomiendo ir a ver la exposición ya que la cantidad y calidad de las obras es muy atractiva, aunque lo mejor es no intentar comprender quién es cada Diós representado por aquello que os comentaba al principio del flato cerebral. A la salida nos encontramos con este pobre hombre que todavía no ha tenido ese “momento de lucidez jamás repetido” que tuve yo:
Juanete,…



2 Comentarios
“En un momento de lucidez jamás repetido, comprendí que visitar un museo en su totalidad era un acto de absurdo masoquismo”
Je, je, suscribo esta frase.
Tendremos en cuanta la propuesta…
Pues me tendrás que amoquinar o te tiro encima a la esgae esa!
Broma és,… siéntete libre de aprender todo lo que puedas de mi para ser mejor persona.
También es broma,… que a mi eso del ego no me va.