El fin de semana que despedía Septiembre y recibía Octubre fué el primer fin de semana de Pablo lejos del hogar y nos fuímos los tres a una casa rural cerca del Delta del Ebro, en Camarles, junto con un montón de gente a celebrar la futura boda de Lourdes e Ibrahim.
La casa está perdida entre un mar de olivos y encontrarla es un pelín complicado pero merece la pena llegar hasta ella y pasar un par de días desconectando de la urbe. La regentan unos amigos de los novios que se llaman Joël y Jesús,… muy majos. La casa se llama Finca de Sauco por si os quereis perder algún día.

Durante la comida nos quedó clarísimo lo que es el ecoturismo y tuvimos que comer en formato “taper”,… es decir tapando el plato con la servilleta para que las moscas no se nos llevaran el melón con jamón.

De “bichos” y animalitos no nos quedamos sin ver, no:

Por la tarde nos fuimos al Delta para que los invitados madrizleños pudieran y/u pudiesen disfrutar de un poco de playa y Pablo hizo gala de su título de grumete en su primer viaje en barco para cruzar el Ebro,… aunque disfrutar no fuera la palabra ya que yo creo que no se enteró de nada.

Decía que todos en comitiva de 8-9 coches hacia la playa y después de parar en un mirador y llegar a la orilla nos sorprendió el anochecer y con el último rallito de sol una nube de mosquitos de la variedad “picotasteelríetetudelmosquitotigredeSantCugat” nos hizo volver corriendo a los coches para evitar perder toda la expedición desangrada. Consejo: al Delta mejor de día y por la noche quedaos en el centrocomercial.

De todas formas el findesemana fué genial, lleno de aventuras y conocimos gente y lugares geniales,… ah por cierto, se come muy buén arroz negro en un restaurante llamado Figueres sito en algún lugar del delta,… al norte del rio.
Pablo acabó agotado de tanta movida…

…pero merecio la pena y deseamos todo lo mejor para Lourdes e Ibrahim en su nueva etapa de “abajofirmantes”

Suerte!!!…

