Volvemos a postear después de un porrón de días y retomamos esta nueva temporada como siempre, como lo que fuímos, sin cambiar ni una coma de nuestro verbo, siendo los mismos y siguiendo las mismas constantes, inmutables en el tiempo y en el espacio -salvo el creciente michelín y la incipiente alopecia-, persiguiendo objetivos nada claros y deseando para nuestros incondicionales lectores ocasionales una buena salud mental.

Empezaremos con una foto de lo que más veníis a buscar,… un Pablo original!!!
Juanete,…
Hay un grito nel interior de cada uno de nosotros que, inconscientemente, nos obliga a seguir unas pautas y/o/u costumbres que nos hacen aburridamente previsibles. Pués bién, hoy me he dado cuenta, gracias al individuo anónimo al que voy a citar, que yo no soy diferente de todos vosotros y tengo por costumbre evacuar el producto de mis digestiones siempre nel mismo lavabo (al fondo a la izquierda, señora!) de los tres que hay en el baño de la planta que habito en el curro. El camino por el que he llegado a la metailuminación que me ha hecho consciente de mi rutinaria elección de cubículo, ha sido una curiosa constelación de mocos que, a modo de ritual inciático, este sujeto anónimo ha ido enganchando en una misma baldosa junto al marco de la puerta en sus repetitivas visitas al mismo reducto de intimidad.
Ergo,…. como conclusión cabe destacar que ambos tenemos por costumbre cagar siempre sobre la misma cerámica, que tenemos conceptos diferentes de cual es el mejor lugar para pegar los mocos y que debido a la gran cantidad de anticuerpos e inmunoglobinas que a estos se le atesoran estamos seguros de que la desinfección es máxima.
Juanete,….
Para gozo de todos ustedes, un par de fotos de Pablo en sus vacaciones lusas donde nos sorprendió el primer día comiendo el solito un poco de frango (pollo) con arroz para deleite y ensoñación de sus padres (el que subscribe es parte y mitad), lástima que a partir de entonces la cuchara mutara en sus funciones y se convirtiera en catapulta de alimentos,… ñic. Hemos vuelto a la dependencia de los papas para comer.
También tuvimos tiempo de estrenar nuestra primera visita a las urgencias de un hospital debido a un ataque de mocos, otitis y fiebre. En cualquier caso nada preocupante de lo que ya está reestablecido.
Una vez más ha demostrado su condición de todoterreno y que podemos contar con él para cualquier viaje al que nos veamos obligados a emprender.

Pablo dando una magistral de torear

Enfermito pero enérgico y risueño
Juanete,… Gracias a los profesionales del Hospital Pediátrico Doña Estefanía de Lisboa que nos trataron con mucho cariño y profesionalidad.
Y ya van cuatro, con este salto de año, las veces que hemos dedicado a disfrutar de nuestro olvidado vecino del oeste y es que Portugal conoce como hacernos sentir cómodos (siempre y cuando no se alquile un coche) dentro de su tiempo y digo “tiempo” porque allí los días son más perezosos a los cambios gracias a un crisis enquistada y digo “gracias” porque son numerosos los hábitos y costumbres de caracter humano que perduran perdidos en la niebla y ajenos al progreso. Es egoista desear prohibirles el derecho al progreso pero es que tan solo pensar que todos esos manjares caseros que en cualquier sitio puedes degustar se industrialicen o que el caracter amable de sus gentes se insolidarice o que esa arquitectura manuelina que llora aquello de “cualquier época pasada fué mejor” sea pasto del neohormigonismo,… pues duele!
Pasando página del desasosiego a la nostalgia unas foticos de nuestro fin de año en el centro de Portugal y Lisboa.

Canal de Aveiro

Palacio neo-manuelino de Bussaco s.XIX

Serra da Estrela

Iglesia y ropa tendida en Covilha

Nevoeiro

Piodao

Batalha

Elevador de Santa Justa (Lisboa)

Lisboa nostálgica
Juanete,…
Hace poco menos que un instante me preguntaban en una entrevista informal, recíproca e inconclusa qué es lo que le pediría al año que viene y he contestado que nada, que me conformaría con que mis peticiones de otroros años se me devolvieran cumplidas. Es una respuesta conformo-pesimisto-escurridiza y ahora me arrepiento de mi decisión, así que me acojo al comodín del púbis para pedirle algo al novato año mientras rearmo mi voto de confianza hacia el ser humano ya que inevitablemente todos tenemos un espíritu, un alma o lo que fuere; voy a pedirle un deseo Nietzshiano para que el hombre sea consciente de las cuatro virtudes de las que es poseedor: el valor, la lucidez, la simpatía y la soledad. Con que las tenga presentes me conformo y si alguno las practica que me envíe un mail que lo celebraremos a mi costa.
Juanete,… Feliz dos cero cero ocho!!!