Nadie sabe (Nobody Knows) es una de esas películas que uno tiene guardadas desde hace mucho tiempo y que no tiene tiempo de ver ya que este , el tiempo, se suele invertir en otras cosas más importantes como trabajar, devolver facturas o envidiar el móvil del vecino.
Con mi querida media naranja haciendo cuerpo sobre medio sofá y ocupada con su propio subconsciente, cerré la menorquina del salón y me dejé emocionar por esta historia real en la que cuatro niños abandonados por su madre en periodos cada vez más largos, hasta llegar al “voy a comprar tabaco”, se las ingenian para sobrevivir semiocultos dentro de una ciudad de millones de habitantes.
La película está rodada con una sola cámara y algunas escenas las tengo que destacar como geniales porque son puro sentimiento. Hacía mucho tiempo que una película no me quería hacer llorar.
Recomendadísima!!

Me pongo de deberes el ver los otros largometrajes de Hirokazu Koreeda
Juanete,…

