En la Barcelona del fórum de las culturas y postestatutaria estamos por modificar lo que tantas pasiones levanta que no es otra cosa que su skyline, con pequeños rascacielos de poco más de cién metros por aquella manía secular de nunca superar en altura el templo Gaudiano. Todo el mundo tiene una opinión al respecto y la expone en cuanto tiene una oportunidad de hacerlo así que yo pregono a quién le pueda interesar mi gusto por los rascacielos y defenderé esta opción de construcción, pese a que parezca que me contradigo con mi otro post pero más aún cuando el suelo es tan escaso en una ciudad sitiada como lo es Barcelona. He dicho que defenderé y también loaré -esto lo digo ahora- pero tampoco hace falta que sea demasiado cruel conmigo mismo y no me permita una ventanita para hacer crítica de aquello que no me guste. Vaya por ejemplo una loanza hacia un icono de ese nuevo skyline como lo es la torre Agbar, que con sus fálicas líneas se me antoja exquisita en formas, iluminación y diseño,… pero otro día hablaré sobre ella porque el objeto de este post es otra torre que tampoco me deja indiferente; la Hesperia Tower de l’Hospitalet.
Desde que la pusieron ahí no ha dejado de preocuparme si la bulimia estética que padecen los legisladores responsables de ese despropósito -loanza o crítica?- continúa campando a sus anchas y aprovando proyectos como ese. Si lo que se pretendía era mancillar aún más -si fuera posible- el entorno en el que la han plantado, chapeau porque lo han conseguido!… ya que además por aquellas lindes se puede disfrutar del insípido hospital de Bellvitge, el oncológico Duran i Reynalds en estado de semiabandono, la homogenea malformación arquitectónica que es el barrio de Bellvitge y un buén manojo de solares que hacen las veces de vertederos de ruinas. Me he enterado que el padre de la criatura es un tal Richard Rogers que también parentesco con la laureada termina T4 de Barajas, lo que me hace pensar que por aquella época en la que diseñaba la Hesperia Tower dedicaba el 100% de su esfuerzo personal a la T4 y el de esta se la asignó a algún becario mal pagado. He leido por ahí que es una maravilla de la técnica con unos pilares que vayaustéasaber las cosas que hacen, pero bién podrían haberle dedicado un ínfima porción del presupuesto a buscar una presencia menos anoréxica. La iluminación nocturna lo catapulta a los límites de lo molesto y el ofni que alberga un restaurante de lujo que lo corona es la máxima expresión del vulgarismo arquitectónico.
Supongo que el edificio tendrá más a favor que en contra y menos detractores que seguidores pero yo no puedo pasar por delante sin suspirar un “macho, que feo eres!”
Juanete,…


5 Comentarios
Jajaja, cierto. Pero a mi se me antoja como un juguete tal que el-ego, realizado por un enano que no ha encontrado mas que 4 piezas, suficientes para llamarle Tranformer (el lanzamisiles es el ascensor, como supondras).
La torre Agbar es la primera intervencion urbanistica de la nueva fachada del barrio de Bellvitge.
Rockstone,… supongo que has querido decir la Hesperia Tower ya que la Agbar está en la otra punta de Barcelona, pero aún siendo la primerísima joya de la nueva fachada de Bellvitge no deja de ser de un horrendo clamoroso aunque estaría encantadísimo a que cualquiera me hiciese ver las maravillosas cualidades que tiene por encima de su estética. Hagamos público eso que dicen de que la belleza está en el interior.
Lo suscribo, lo de “Macho, qué feo eres”. Y el señor Víctor también…
mi gosta trabajar en hotel hesperia pero yu muy lejo mellamo mohsin vivo en morocco