Sabes Woody,… ya he encontrado el paralelismo entre la desgracia de Cassandra y el argumento de tu última película así que la próxima vez que nos visites lo comentamos, como otras veces, con una copa de Oporto y unos aperitivos picantes.Confesaré que esta vez la ví en uno de esos inapropiados cine multisala llenos de adolescentes alborotados y desesperados por desconectarse durante dos horas de su irrelevante existencia con escenas cataeclepticoefectoespeciadas. Cuando te recobres del disgusto y vuelvas a leer estas líneas te explicaré que los motivos de mi elección no fueron otros que un salvaje ataque de tos camionera me viene acompañando desde hace unos días y acudiendo a este lugar me aseguraba un aforo de no más de una decena de personas y desta forma las probabilidades de linchamiento se verían reducidas. Sabes tan bién como yo que con las masas enfurecidas no se puede dialogar civilizadamente y la opción de que yo devolviera el dinero de la entrada de mi propio bolsillo a cada uno de ellos también era significativamente improbable.
Qué puedo decirte de la película, sabiendo como sabes que soy un incondicional de tu arte, que sea objetivo y creíble? Que no se me escapa el razonable parecido de Sally Hawkins con tu última musa y la sensualidad cosmopolita de la Hayley Atwell,… eres una causa perdida!. Que me encanta que tus películas sean tan endiabladamente naturales -y esta lo és- y que hayas vuelto a conseguir esa atmosfera tan personalmente tuya, sin las iconoclástias de otras etapas, en la que cualquiera de nosotros se sentiría cómodo como lo hemos estado experimentando el síndrome de Estocolmo a veces y todo lo contrario después.
Pero,… ya sabes que yo siempre tengo un “pero”, tenías que volver a experimentar la angustia, la tensión y los giros inesperados que, aunque maravillosamente escenificados, son demasiado parecidos a aquella otra obra maestra tuya primera de la trilogía londinense. Luego está ese subjetivo asunto de la moraleja; de la avaricia y sus desgraciadas consecuencias, como a la Cassandra mítológica.
Bravo!
Me despido Woody, con un admirativo aplauso por Cassandra’s Dream y confiándote que esperaré ansioso la del año que viene. Hasta la vista!

Juanete,…
Publicado paralelamente en Elefantes y Palomitas

