Días más tarde, ya en la rutina, le leí a uno de nuestros compañeros de viajes que ya predijo que la excursión iba a ser un duro examen social,… y lo fue!
El viaje lo planeamos de cierta forma durante semanas y 24 horas antes de iniciarse se hundieron las naves y perdimos la flota que pretendía devolver África a nuestro presente. De los dos coches que íbamos uno se quedaba en casa , sin más explicación que un novaapoderser, con lo que la ruta rural y salvaje se convertiría en asfáltica y “civilizada” a no ser que encontrásemos compañeros de viaje o nos añadiésemos a algún grupo que nos garantizase la seguridad de que no nos quedaríamos tirados en medio de la nada. Por aquel entonces sabíamos de más gente que, viajando en el mismo ferry que cruza el estrecho que nosotros, iba a hacer una ruta muy parecida a la que teníamos planeado a mano alzada y después de un par de correos convenimos en hacer ruta con ellos. La improvisación es mi guía de viaje y el cambio como única constante mi credo, por lo que ajustarnos a una ruta iba a demostrarse como un error.
Después de toda la noche conduciendo por un túnel de luz nos encontramos con el grupo en el puerto de Almería donde el barco que nos había de llevar al otro lado del mundo no estaba para seguir flotando más y gracias al “jefe” del grupo que es agente de viajes y que yo le había comprado los billetes, nos colocaron en otro ferry de otra compañía y nos pudimos embarcar en un cascarón con las comodidades de un submarino soviético. Unos mareos y una siesta después desde la proa ya podíamos oler África, Marruecos, Nador. Durante la epopeya burocrática de los funcionarios marroquíes empezamos a notar los primeros síntomas de lo que nos ocurriría después ya que nos pareció extraño que casi nadie cambiase Euros por Dhirhams. Llegamos por la tarde a Nador y la primera etapa alauí se limitó a atravesar la ciudad portuaria, repostar y encontrar un área de descanso a unas decenas de kilómetros para plantar las tiendas y agrupar a otro integrante que venía por otros medios.
El grupo lo formábamos catorce adultos, un Pablo y siete todoterrenos, de los cuales cuatro coches formaban el grupo original y los otros tres nos unimos sin saber muy bien que estábamos firmando con ese contrato.A partir de aquí, me reservo mencionar las zonas por las que pasamos para, egoístamente, preservarlas de la depredación ya que se pueden considerar vírgenes al turismo contaminante que somos. Nos engullimos en paisajes inmensos donde allá donde mirases nada sobresalía del horizonte y solo de vez en cuando una jaima, un pozo o un edificio abandonado, de la época de la colonización francesa, o un cruce de caminos perdedor rompía la monotonía del horizonte, ni un relieve a la vista y a la vez una fantástica paz. Después vinieron los desniveles, las montañas, los oueds sin rastro de agua y alguna poza marcada por una palmera donde nos dimos algún chapuzón, también los paisajes lunares, los solitarios héroes de donde se extrae el aceite de Argán, los no menos héroes pastores de cabras, ovejas y camellos.
Mientras todo esto nos sucedía el contacto con la población local se reducía a parar unos miserables segundos en jaimas y tirarles ropas usadas a sus moradores, ninguneándoles la dignidad ya que según sus tradiciones si alguien te hace un regalo has de hacerle uno que iguale o supere su valor, con lo que les ponemos en un compromiso innecesario. Generamos un conflicto al que no queremos asistir porque de seguida estamos corriendo en otra dirección sin meditar el daño que se ha hecho. Desde ese momento en que pierden la dignidad los niños esperan en las carreteras a que pasen los turistas para pedir limosna: mesié dhirham, estiló,… . Jornadas interminables para cumplir un horario imprudente, demasiadas prisas para nuestro tempo y la falta de solidaridad de grupo nos hacen abandonarlos cuando llegamos a la civilización del parque de atracciones que es Merzouga.Al mismo tiempo otra pareja de Madrid, que se encontraban a disgusto por las mismas razones, también decidieron saltar e hicimos el resto del viaje juntos, en armonía, disfrutando lo que nos quedaba de gastronomía y sociedad local con dimensiones humanas y sin prisas. Juntos hicimos al trote la ruta del Sahro de sur a norte disfrutando como nunca de la parsimonia y los detalles -incluso hicimos de improvisado taxi marroquí- además de que ellos tienen una casa en la costa y son grandes conocedores de la cosa local lo cual nos hizo aprovechar mucho más nuestra curiosidad por lo cotidiano.
A la vuelta volvimos a coincidir en el ferry de Nador a Europa con el grupo y las reacciones fueron de lo más cordiales puesto que tanto ellos como nosotros celebramos la división y cada uno por su camino.Pese a lo negativo hubo mucho de positivo así que unas foticos para recordarlo:
Toni negociando un Oued
Camino a la nada
Estación de Tendrara
El baile del camello
Acampando
Cruzando un oued traicionero
Un pequeño oasis
Comiendo bajo un Argán
Far, far away
Aprovechando las sombras
Pablo montando la tienda de campaña
Acampada
Hito
Yeray (buena gente)
Piedras y más piedras
Pablo, Evita y el Toy
Rastro
Yeray, Egoitz y Pablo
Polvo
El camello que casi nos hace llorar (si lo llegamos a atropellar)
Chema iniciando el Sahro
Acampando con Chema y Carmen
Visitando un moravito okupado
Mercado de animales
En el Atlas todavía quedan nieves
Sahro espectacular
Pablo y su orgulloso papá
Disfrutando los momentos
Taxi improvisado (dentro no cabían!)
Merecido descanso
Juanete,….


2 Comentarios
De totes les experiències, positives o negatives, s’aprén. Tu has aprés a decidir, potser massa tard. Jo, d’aquest viatge, també he aprés que no pots involucrar a terceres persones a fer un viatge que no saps del cert ni si tu podràs fer. “sin más explicación que un novaapoderser” es igual a: no es pot planificar un viatge a l’extranger amb la teva parella de baixa medica i esperar a l’ultim dia a que agafi l’Alta. Perquè no ho farà, i de pas, perdre els calés d’una reserva de Ferry.
Cadscú ha de seguir el seu camí i no perjudicar els altres.
No saps el digust que vaig tindre quan les circumstancies no em van permetre vindre. Celebro tot i aixó el naixement de una bella amistat amb els de la casa a cuestas, i que no tot fos un mal record.
Jo hi aniré altre cop, no sé quan, però si que sé com: Sol.
Precioses fotos. I molt bon detall el de preservar certes zones del marroc de la depredació.
Salut amic.
Ep Juanete, aquest és un viatge que nosaltres encara no hem fet, el de l’any passat va estar una mica en aquest sentit però el fet d’anar cada nit d’hotel i tenir-los tots reservats et treu bastant de llibertat. Amb tot, els llocs visitats foren espectaculars. Però ja se sap, de tot s’aprèn, jejeje.
Som dels que també portàvem coses a les jaimes, ja no ho fem, continuem portant coses però. El que ara fem és anar a l’escola del poble i entregar-ho als mestres, el seu regal cap a nosaltres és ensenyar-nos l’escola i sabem que saben, per les cares que posem, que el seu regal és millor que el nostre.
Pot ser molt interessant un viatget amb les T3, a veure si ens firem i l’aconseguim.
Ramon i Lluïsa