… al menos para mí y a esta conclusión convicente llego a través de espantosos caminos por lo que me ha llevado una experiencia propia. La noche de autos, el martes pasado, acudí (in)voluntariamente a una representación de ciento veinte minutazos del ballet de Víctor Ullate en la localidad que acepta mis tributos municipales y los invierte en festivales de danza y, reconozco que mi predisposición iba conjugada de soslayo por imágenes de adonises (o adoníes) haciendo brisés y cabriolés enmorcillados en mayas de lycra, me dejó tan vacío y frío como las páginas de economía del periódico.
El proyecto está bautizado como Samsara y según el Ullate mismo es “[..] continuar el círculo de la vida y la muerte a través de la danza [..]” y aparte de un par de coreografías donde se intuye crítica social al islamismo retrógrado y alguna que otra con movimientos realmente inspirados, el resto de la obra es, neófitamente farfullando, un insoportable sopor más cercano a la hija del Sueño y de la Noche que a la vida. Se abusa del ballet clásico (cito a alguien que se las daba de entender) con medio y mitad de danza moderna que llegó a aburrir e incluso adormecer a toda la grada -de marcado carácter femenino-. En algunos momentos me vinieron ganas de ir al coche a por el balón y tirarlo al escenario para ver si entre los mathausenianos bailarines se hacían dos equipos y jugaban una pachanga para rellenar la última hora de ejercicios torquemádicos que les quedaban. Los aplausos decaían en su euforia al expirar cada coreografía y solo al finalizar se ovacionó el tiend y la presencia del “grandioso” Víctor sobre el escenario. Vámonos a dormir y la próxima película la elijo yo!
Es de admirar la imaginación y el esfuerzo por concatenar un Chassé con un Dégagé para acabar con un Fouetté en tournant, pero yo hubiese preferido ver algo más de energía en la compañía, puede que cansada a excepción de algún figurín que si que parecía haber comido ese día -entre ellas ninguna-. Ahora proclamo que nunca sere un Billy Elliot cualquiera y que el Ballet ha muerto, al menos para mí!.
Juanete,…


2 Comentarios
Tienes el síndrome Timolastampita. Normalmente se manifiesta en actos en los que has puesto grandes esperanzas y que acaban siendo bodrios inaguantables. Ve con cuidado que, por hacer comentarios parecidos, he salido del top-40 de la mayoría de mis amigos. Si es que no se puede tener criterio… Tranquilízate pensando que vas por buen camino. Dentro de nada estarás colgando vídeos de Highland en tu blog, bienvenido al club, y preparate para la crítica demagógica
Ep,… más que un síndrome confesaré, muchas semanas después, que me alegro de arrepentirme por haber ido. De no haberlo hecho ni siquiera tendría opinión al respecto. Respecto a mis amigos, que piensen lo que quieran y me acepten tal cual me presento. Yo haré lo mesmo por ellos.