No teníamos nada en común, salvo la pasión por un mismo coche, pero habíamos quedado para hacer una Calçotada desde el foro. La cita era temprano, a las ocho y media y pese a ponerle beatífica voluntad me fué imposible llegar puntual. Me había memorizado como llegar hasta Santa Margarida de Montbuí a través de las calles de Igualada y la memoria no me falló, pero el desorden cronológico venía de lejos, de cincuenta kilómetros antes, así que lo primero que tuve que hacer fué disculparme con mis compañeros de ruta nada más llegar al punto de partida de la ruta.
El día anterior, un temporal de viento había azotado toda Catalunya que había causado varios muertos y tumbado gran cantidad de árboles, con lo que intuíamos que si alguno había caído sobre la pista, quizás se nos hiciese difícil continuar. La intuición no falló y a los pocos metros ya nos encontramos con los primeros árboles que ocupaban irremediablemente el camino y nos hacía temer que no podríamos llegar al restaurante por la ruta prevista. Retrocedimos hasta encontrar un rompiente que nos llevaba al asfalto y los seguimos paralelos a la pista que nos era vedada contemplando las docenas de pinos que yacían paralíticos sobre los campos por cultivar.
Después de intentar recuperar la pista una vez más sin éxito, logramos definitivamente seguirla apartando los árboles que nos encontramos utilizando en dos fases la eslinga y el primero de los 4Runners (no os lo había dicho pero son Toyota 4Runner nuestros amantes) y en un par o tres de ocasiones logramos continuar rodeándolos por donde era posible.
Paramos en la ermita de Sant Jaume de Montagut para degustar las pastas que habían venido directamente desde Soria y estirar las piernas (en ese orden) y a partir de allí la ruta se despejaba por una meseta salpicada de masias y con poca masa forestal que hubiese podido caer en el camino. El ritmo en este punto se intensificó hasta rozar lo molesto, particularmente prefiero el trotar al galopar, pero se justificaba por si solo para cumplir con la hora en que habíamos reservado la mesa ya que tampoco sabíamos que sorpresas nos deparaba el “allí delante”.
Llegados al Penedés y rozando con la provincia de Tarragona nos adentramos en una urbanización y con dos pinos inmensos barrándonos el paso. En aquel momento salían dos vecinos de la zona armados con hacha y motosierra para hacer leña del árbol caído y les echamos una mano para poder seguir. Adeu siau y pasamos junto al Castell de Pinyana en alegre descenso hasta el Pont d’Armentera con unas espectaculares vistas sobre el Camp de Tarragona y la Serra de Llavería. Una vez llegados al plano la ruta se sucedió entre el asfalto y caminos agrícolas hasta llegar al restaurante Cal Ganxo.
La calçotada se compuso, como es tradición, de comer todos los calçots que seas capaz y todos coincidimos en que la salsa (auténtica protagonista ya que sin ella el calçot no es más que una cebolla) era estupenda, una parrillada de carne y buena compañía. El tirón de la moda hace que los restaurantes de la zona hagan dos turnos -el nuestro empezaba a la una y a las tres entra el siguiente- así que Llorenç, el inquieto instigador del evento, nos montó una sorpresa para el resto de la tarde.
Dicha sorpresa consistía en encontrar un tesoro con los gepeeses basándose en una sencilla prueba (Geocatching). El origen, haciéndo un simil sería la playa en la que se desembarca con el mapa con una equis (X) tatuado en el cuero cabelludo de un mono, era una urbanización cercana que posee una curiosa escultura metálica que hizo las delicias de todos nosotros, recordándonos nuestra infancia, cuado corríamos llenos de chorretes gritando aquello de “puños fuera!”. Si, un Mazinger Z de unos diez metros de altura es el inicio del geocatching que seguimos hasta encontrar el tupper lleno de valiosas baratijas. Previamente a encontrarnos con Mazinger Z fuímos a hacer un cambio de sentido en el parquing de un restaurante de carretera y, cosas del destino y la coincidencia, allí vimos el Jimny de Toti que había organizado otra ruta paralela y pasamos a saludar. Creo que logramos sorprenderle y confirmarle de que es un tipo respetado.
Con el tesoro en la bodega, hicimos corro, acabamos con las pastas que habían sobrado del almuerzo y nos despedimos hasta la próxima quedada que seguro, esa próxima vez, ya no empezará con ese “No teníamos nada en común…” del principio.
Juanete,…





5 Comentarios
M’encanta com escrius! De debó!
Estic segur que ho vam passar tots genial. Tens molt bona vista, se’m va passar comentar-vos el Castell de Pinyana, però veig que t’hi vas fixar…!!
Trobo molt encertat el comentari sobre en Toti, vull dir que em sap greu el ritme accelerat en aquell tram. Deriva de la mania que li tinc a aquell troç de pedres, els mes de deu cops que l’he fet i l’intent de recuperar el temps. A vegades em costa molt conscienciar-me de que no vaig sol!!
Les teves fotos…wow….
Ostres, quin dia més complet! Treure arbres dels camins i feines a arribar al començament de la ruta. Bons companys, bons paisatges i bon tiberi.
Què més es pot demanar?
Ah sí, jugar, geocatching, mazingers-zeta…..
I bona amistat.
Segurament que repetireu.
dunesdesorra
Eres una caja de sorpresas… ¿Alguna cosita más? Cinturón negro de karate, submarinismo, halterofilia. No sé, creo que mi capacidad de sorpresa se está agotando contigo
Después de lo de la montaña, la bici y la caravana creía que ya me había hecho una composición de Juanete… Por cierto, a ver si el viento y la lluvia nos deja hacer esa salida por tu zona, que te tengo ganas 
Ah, qué bueno! Había oido hablar de ese Cacharrazinger Z, pero no me lo terminaba de creer
Tan difícil es de encontrar?
El Mazinger Z en cuestión no es difícil de encontrar. En la siguiente URL cambia “JUANETE” por el segundo y tercer número de tu teléfono fijo (sin el prefijo) y lo podrás ver en GMaps.
http://maps.google.com/maps?f=q&source=s_q&hl=es&geocode=&q=mazinger+Z&ie=UTF8&filter=0&sll=0.000000,0.000000&sspn=0.000000,0.000000&ll=41.382812,1.JUANETE9136&spn=0.001173,0.002414&t=h&z=19&lci=lmc:panoramio