juanete.net

Alsace

Alemania no es un país difícil pero para llegar en coche hay que atravesar Francia, y este si que lo és ya que no permiten bañarse en piscinas públicas con bañador de pantalón y uno ya no está para ponerse el taparrabos de tarzán.

En ocasiones, tras un viaje a algún lugar exótico nos ha quedado un sabor agridulce por la extrema facilidad con lo que todo se ha sucedido cuando esperábamos, sin duda, algún imprevisto de esos que se tercian llamar aventura y que lejos de amargar un viaje lo hacen realmente interesante. Así que inconscientemente y con la excusa de buscar comodidad para Pablo más allá de la tienda de campaña y el duro suelo, nos compramos una caravana con cerca de dos décadas de antigüedad a tan solo una semana de las vacaciones con el consecuente riesgo de que no aguante los cinco mil kilómetros que tiene por delante y se desguace por el camino. En nuestra primera parada para hacer noche, en un camping de segunda, los peores augurios se nos materializan y la pera de ventilación del techo ha desaparecido dejando un romántico agujero en el techo por el que contar constelaciones, asi que nos acercamos a Narbonne a comprar un recambio y mucha silicona. Por la noche diluvia.

DoleEl segundo día en la vida de un hombre que conduce una caravana por primera vez ya se considera un experto y capaz de meterse en cualquier fregao así que, envalentonados, continuamos ruta pasando fugázmente por la cuna de Pasteur -Dole- y llegando a una de las regiones propuestas: Alsace.

Los pueblos franceses son agradables de pasear -el centro de ellos ya que los suburvios son vulgares como en todos sitios- y supuran colorido floral, caros restaurantes donde sirven buena comida, elegantes tiendas donde comprar cualquier vanalidad y bonitos edificios muy bién conservados que hacen las delicias de las ordas de turistas, como tú y como yo, pero que a mi me resultan urticantes. Eso si a las seis de la tarde tienen la decencia de retirarse para que puedas contemplar su corpórea magnitud tu solo.

Después del día dedicado a visitar Colmar al día siguiente nos internamos en el parque nacional des Balloons y conquistamos la más pequeña de ambas montañas que le dan nombre -le petit balloon- tras una suave ascensión por verdes prados, oscuros bosques y caquitas de vaca. En la cima de este pequeño se pueden ver todavía la cicatrices de trincheras y numerosos bunkers como heréncia de la brutalidad humana del siglo XX. El contínuo sobrevolar de cazas militares nos hace creer que todo sigue igual.

PN des Balloons

Nuestro próximo destino será mi tan ansiada Alemania!

2 Comentarios

  1. Cardi
    Fechado el September 1, 2008 a las | Permalink

    Tienes que explicar eso de las piscinas públicas, que me ha dejado traspuesto… ¿Dónde está el famoso buen gusto francés?

  2. Fechado el September 2, 2008 a las | Permalink

    Por lo visto hay una ley que prohibe entrar en piscinas públicas con bañadores “piratas” xk se supone que con ellos también se va por la calle y contienen polvo, ácaros, restos de comida y queseyóquemás y polucionan el agua. Aunque luego, los franceses, pudorosos ellos van por el camping con el mismo bikini y bañador tarzanero pasándose por el forro el principio de la ley… enfín!

Entra tu comentario

Your email is never published nor shared. Required fields are marked *

*
*