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El principito, una vez que llegó a la Tierra,…

… quedó sorprendido de no ver a nadie. Tenía miedo de haberse equivocado de planeta, cuando un anillo de color de luna se revolvió en la arena.

-¡Buenas noches! -dijo el principito.-¡Buenas noches! -dijo la serpiente.

-¿Sobre qué planeta he caído? -preguntó el principito.

-Sobre la Tierra, en Africa -respondió la serpiente.

-¡Ah! ¿Y no hay nadie sobre la Tierra?

-Esto es el desierto. En los desiertos no hay nadie. La Tierra es muy grande -dijo la serpiente.

El principito se sentó en una piedra y elevó los ojos al cielo.

-Yo me pregunto -dijo- si las estrellas están encendidas para que cada cual pueda un día encontrar la suya. Mira mi planeta; está precisamente encima de nosotros… Pero… ¡qué lejos está!

-Es muy bella -dijo la serpiente-. ¿Y qué vienes tú a hacer aquí?

-Tengo problemas con una flor -dijo el principito.

-¡Ah!

Y se callaron.

-¿Dónde están los hombres? -prosiguió por fin el principito. Se está un poco solo en el desierto…

-También se está solo donde los hombres -afirmó la serpiente.


Juanete,… en lacónica clase de pilates neuronal.

One Comentario

  1. Merceditas
    Fechado el April 11, 2007 a las | Permalink

    El principito se fue a ver las rosas a las que dijo:
    - No son nada, ni en nada se parecen a mi rosa. Nadie las ha domesticado ni ustedes han domesticado a nadie. Son como el zorro era antes, que en nada se diferenciaba de otros cien mil zorros. Pero yo le hice mi amigo y ahora es único en el mundo.

    Las rosas se sentían molestas oyendo al principito, que continuó diciéndoles:
    - Son muy bellas, pero están vacías y nadie daría la vida por ustedes. Cualquiera que las vea podrá creer indudablemente que mí rosa es igual que cualquiera de ustedes. Pero ella se sabe más importante que todas, porque yo la he regado, porque ha sido a ella a la que abrigué con la campana, porque yo le maté los gusanos (salvo dos o tres que se hicieron mariposas ) y es a ella a la que yo he oído quejarse, alabarse y algunas veces hasta callarse. Porque es mi rosa, en fin.

    Y volvió con el zorro.

    - Adiós - le dijo.

    - Adiós - dijo el zorro -. He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos.

    - Lo esencial es invisible para los ojos - repitió el principito para acordarse.

    - Lo que hace más importante a tu rosa, es el tiempo que tú has perdido con ella.

    - Es el tiempo que yo he perdido con ella… - repitió el principito para recordarlo.

    - Los hombres han olvidado esta verdad - dijo el zorro -, pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Tú eres responsable de tu rosa…

    - Yo soy responsable de mi rosa… -repitió el principito a fin de recordarlo.

    Merceditas,… bi-mami.

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